
El ajo se ha utilizado tradicionalmente como repelente natural de insectos. Gracias a su abundancia de nutrientes, este bulbo blanco posee muchas otras propiedades beneficiosas para el organismo.
¿Cuáles son los beneficios del ajo para los caballos?
• Repelente de insectos
• Reducción de microorganismos dañinos en el cuerpo.
• Control de gusanos y hongos
• Protección del tracto digestivo
• Fortalecimiento de la función pulmonar
• Purificación de la sangre y mejora del suministro sanguíneo.
Repelente natural de insectos:
El ajo es un alimento popular para caballos de pastoreo, ya que reduce las infestaciones de insectos al alterar su olor corporal. Los caballos mayores y menos activos también se benefician de los valiosos nutrientes del ajo, al igual que los caballos durante la época de muda y aquellos propensos al eccema.
Reducción de microorganismos dañinos:
Una de las propiedades beneficiosas del ajo para la salud es su eficacia antimicrobiana, complementada por una estimulación general del sistema inmunitario.
Su amplio efecto antibacteriano se atribuye principalmente a compuestos que contienen azufre, como la alicina y la garlicina. La estimulación del sistema inmunitario se explica en parte por su alto contenido vitamínico.
Control de parásitos intestinales y hongos:
El ajo contiene fitoncidas, sustancias antibióticas naturales presentes en las plantas. Junto con los componentes del aceite esencial de ajo, el extracto no solo es antibacteriano, sino también eficaz contra las infecciones por hongos y contra muchos tipos de parásitos intestinales (endoparásitos). Sin embargo, el ajo no sustituye el tratamiento antiparasitario regular.
Protección del tracto digestivo:
El ajo también ejerce efectos beneficiosos sobre el sistema digestivo. Puede reducir los desequilibrios de la flora intestinal causados por bacterias extrañas, favoreciendo una flora intestinal saludable. Además, el ajo estimula la producción de secreciones digestivas y el peristaltismo intestinal. Se inhiben los procesos de fermentación incorrectos, que pueden provocar disbiosis, hinchazón, cólicos y laminitis.
Fortalecimiento de la función pulmonar:
El ajo no solo refuerza las defensas del organismo contra hongos y bacterias en los pulmones, sino que su ingrediente activo, la alicina, también ayuda a fluidificar la mucosidad bronquial espesa, facilitando su expulsión al toser. Esto tiene un efecto positivo en la función respiratoria.
Purificación sanguínea y mejora del flujo sanguíneo:
El ajo contribuye a la purificación de la sangre regulando los lípidos, la glucosa y el colesterol. Esto puede ser útil, por ejemplo, en casos de síndrome metabólico equino. El ajo también contribuye a optimizar la función cardiovascular. Entre otras cosas, puede mejorar el flujo sanguíneo y, por lo tanto, la perfusión tisular.
¿Puede el ajo dañar a un caballo?
Incluso el médico, alquimista y filósofo suizo Paracelso (1493-1541) afirmó: «...la dosis hace el veneno». Pequeñas cantidades de 5 a 10 g de ajo son suficientes para mantener una piel sana.
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